Me ha vuelto a pasar. Igual que me ocurrió con Hoppers, tenía Toy Story 5 apuntada desde el primer tráiler, y aun así se me escapó en cines entre estrenos, horarios y ese «ya iré la semana que viene» que nunca llega. Así que la he visto este fin de semana, ahora que está en Disney+. Y vaya si ha dado para pensar: una película que critica a los niños pegados a una tablet… vista en un sofá donde no era precisamente un niño quien no soltaba el móvil. Je.
Os adelanto la conclusión: no es la mejor de la saga, pero tiene más mensaje del que parece, un par de momentos que ya están entre mis favoritos de Toy Story y, sobre todo, me ha devuelto la ilusión por una saga que ya daba por agotada. Os cuento por qué.

De qué va Toy Story 5 (sin spoilers)
Toy Story 5 está dirigida por Andrew Stanton (Buscando a Nemo, WALL·E) junto a McKenna Harris, y llegó a los cines españoles el 17 de junio de 2026. Han pasado unos años desde Toy Story 4: Woody sigue por ahí con Bo Peep, Jessie es ahora la sheriff de la habitación de Bonnie y Buzz su fiel ayudante. Todo va bien hasta que los padres de Bonnie le regalan a Lilypad, una tablet inteligente con forma de rana y opiniones muy claras sobre lo que necesita la niña. La pantalla empieza a comerse el tiempo de juego, y los juguetes entran en pánico.
En paralelo, un contenedor cae de un barco y deja en una isla desierta a decenas de Buzz Lightyear recién salidos de fábrica, convencidos de que son guardianes espaciales de verdad. Sí, otra vez. Ahora vamos con eso.
¿Dónde ver Toy Story 5?
Toy Story 5 está disponible en Disney+ desde el 23 de septiembre de 2026, apenas tres meses después de su estreno en cines. En físico salió en 4K UHD y Blu-ray el 22 de septiembre.
Niños iPad… y padres que son todavía peores
El gran tema de la película es el fenómeno de los niños iPad. Si no os suena el término, viene del inglés «iPad kids» y describe a esos críos que se crían con una tablet en las manos casi desde que aprenden a andar: en el restaurante, en el coche, en la sala de espera del médico. La pantalla como chupete digital para que el niño esté quieto y callado. Bonnie no llega a ese extremo, pero la película enseña muy bien la pendiente: primero la tablet es para hablar con las compañeras de baile, y al poco los juguetes ya no salen de la caja.

Lo interesante es que la película no se queda en señalar a los niños. Los que le dan la tablet a Bonnie son sus padres, convencidos de que así la ayudan a socializar. Y aquí me tengo que poner el primero en la fila, porque la persona con la que la estaba viendo se pasó un buen rato con el móvil en la mano. En plena película que critica el exceso de pantallas. Y no os voy a mentir: otro día ese podría haber sido yo. Los adultos somos igual de niños iPad, o peores, porque a nosotros nadie nos quita el aparato a la hora de la cena.
¿Qué es un niño iPad?
Un niño iPad (del inglés «iPad kid») es un término informal para referirse a los niños que pasan gran parte de su tiempo libre con una tablet o un móvil, normalmente porque los adultos lo usan como entretenimiento por defecto. Se asocia a menos juego imaginativo, menos tolerancia al aburrimiento y más dependencia de la pantalla. Toy Story 5 gira precisamente en torno a esa idea.
Nos hacemos viejos: el nuevo Buzz Lightyear del doblaje en España
Ahora la parte que me ha tocado de verdad. Para los que crecimos con la saga en castellano, Buzz Lightyear tenía una voz y solo una: la del mítico José Luis Gil. El mismo Juan Cuesta de Aquí no hay quien viva, el Enrique Pastor de La que se avecina y el Marlin de Buscando a Nemo. Gil sufrió un ictus en 2021 que le obligó a retirarse, así que esta vez no ha podido ponerle voz a Buzz. Desde aquí, todo el ánimo del mundo: ojalá se recupere 🙏🏻.
El relevo lo coge Pablo del Hoyo, y entiendes perfectamente el cambio. Pero los primeros minutos se hacen raros. Escuchas a Buzz y algo dentro de ti dice «este no es». No es culpa del nuevo actor: es que no estamos preparados para que los personajes de nuestra infancia cambien de voz. Es el recordatorio más cruel de que el tiempo pasa también para los que estaban detrás del micrófono.
Por si fuera poco, Woody tampoco suena como siempre. Óscar Barberán, que lo doblaba desde la primera película, no repite, y los motivos no se han hecho públicos. Ya en Toy Story 4 estuvo a punto de no volver por un desacuerdo económico, así que muchos fans lo han relacionado con eso y en redes se movió el hashtag #OscarEsWoody. Dos voces históricas fuera en la misma película. Nos hacemos viejos, amigos.
¿Por qué ha cambiado la voz de Buzz Lightyear en Toy Story 5?
En el doblaje en castellano, José Luis Gil, voz de Buzz desde la primera película, no ha podido volver por el ictus que sufrió en 2021 y que le llevó a retirarse. En Toy Story 5 le sustituye Pablo del Hoyo. Woody también cambia de voz: Óscar Barberán no participa, aunque las razones no son oficiales.
La trama de los Buzz: rara, pero con momentos memorables
Seré sincero: la subtrama de los Buzz Lightyear de la isla me ha parecido un poco extraña. Durante buena parte del metraje va por libre, desconectada de lo que les pasa a Jessie y a Bonnie, y no terminas de entender por qué está ahí hasta bastante tarde. Da la sensación de que podría ser su propio cortometraje.
Pero qué momentos deja. La marcha de los Buzz en formación, como una milicia militar descubriendo el mundo por primera vez, convencidos de su misión y sin tener ni idea de dónde están, es de lo más divertido de la película. Cada vez que aparecen con esa seriedad marcial absurda, es imposible no reírse.
Y luego está mi favorito: el momento Blancanieves de los Buzz, rodeados de animalitos como si fueran la princesa del clásico de 1937. Un escuadrón de guardianes espaciales hipertecnológicos, muy serios ellos, en plan cuento de hadas. Es puro Disney riéndose de sí mismo, y me partí. Solo por estas dos escenas, la subtrama merece la pena aunque no termine de encajar.
Una película de Jessie (y echo de menos al resto de la pandilla)
Si Toy Story 4 fue la película de Woody y Bo Peep, esta es sin duda la de Jessie. Es la protagonista absoluta, y la película recupera aquel trauma de abandono que nos rompió el corazón en Toy Story 2 con su antigua dueña, Emily. Incluso vuelve a sonar la melodía de aquella canción, por si alguien no tenía ya los ojos húmedos.
El problema es que, con tanto foco en Jessie, el resto de juguetes clásicos se queda en segundo plano. Woody y Buzz tienen su papel, pero Rex, Hamm, los Señores Cara de Papa, Slinky o Forky aparecen muy poco y casi como figurantes. Entiendo que meter a todos habría inflado la película, pero yo eché en falta más escenas con la pandilla de siempre. Parte de la magia de Toy Story siempre fue ese grupo.
Lo que Toy Story 5 quiere contarte
Debajo de las persecuciones y los chistes hay bastante más chicha de la que parece. Estos son los mensajes con los que me quedo.

Juguetes con pilas no son tecnología… salvo para Jessie
A lo largo de la película, Jessie se cruza con otros aparatos electrónicos: Smarty Pants, un dispositivo para enseñar a ir al baño; Atlas, un hipopótamo GPS; o Snappy, una cámara parlante. Son juguetes con pilas, con botones y voces grabadas. Pero siguen siendo juguetes: no sustituyen al juego, forman parte de él.
Para Jessie, en cambio, no son juguetes de verdad. Los mete en el mismo saco que a Lilypad, y la película juega muy bien con ese prejuicio. Que algo tenga pilas no lo convierte en el enemigo. La diferencia está en si ese objeto te invita a imaginar o si te lo da todo hecho. Y Buzz, que al final también es un juguete con pilas, es la mejor prueba.
¿Hasta qué punto la tecnología es buena?
Este es el dilema más interesante de la película. Los juguetes ayudan a los niños a socializar de verdad, a jugar con otros, a inventar. La tecnología, en teoría, nos conecta más que nunca, pero muchas veces lo que hace es aislarnos a cada uno en su pantalla. Toy Story 5 no responde con un «la tecnología es mala», y se agradece. Lilypad no es una villana de manual: de verdad cree que está haciendo lo mejor para Bonnie.
Y eso es lo que más me ha hecho pensar: todos en la película creen que son ellos los que de verdad hacen algo por la niña, mejor que los demás. Jessie lo cree, Lilypad lo cree, los padres lo creen. Ninguno se para a entender al otro. ¿Os suena? Es exactamente lo que pasa en cualquier debate sobre pantallas y niños: cada uno convencido de tener la razón, y el niño en medio.
Si os interesa esta mezcla de tecnología y paternidad, Pragmata la lleva a la Luna: un hombre que no quería hijos, una niña androide y una IA que decide por todos.
¿Qué es jugar de verdad?
La película lo tiene claro, y me quedo con su respuesta: jugar de verdad es jugar usando la imaginación. Da igual si el juguete es una vaquera de trapo, un astronauta de plástico o una tablet. Lo que importa es si el niño crea algo propio o solo consume lo que le dan. Las escenas de juego de Bonnie, con esa estética casi de manualidad, son preciosas precisamente por eso: ahí es donde la saga vuelve a su esencia.
Final explicado de Toy Story 5: ¿qué descubre Jessie? (spoiler grande, clic bajo tu responsabilidad)

Lo que viene a continuación destripa el desenlace de la película. Está oculto: solo lo veréis si lo desplegáis.
Desplegar spoiler: el regalo de Emily y cómo acaba la historia de Jessie
Jessie acaba en la granja donde vivía Emily, su antigua dueña, ahora hogar de una niña llamada Blaze. Cuando Bonnie se marcha sin llevársela de vuelta, Jessie decide que se acabaron los niños: no quiere sufrir otro abandono. Pero junto al viejo columpio de neumático donde jugaba con Emily encuentra enterrada una fiambrera con sus recuerdos, y la gran revelación: Emily le puso a su hija el nombre de Jessie. Nunca la olvidó.
Para mí, esta es la clave de toda la película y de toda la saga: no se puede controlar cuándo crecen los niños, pero sí se les puede acompañar mientras lo hacen. Que un niño crezca y deje atrás sus juguetes no es una traición, es la vida. Lo que queda es lo que dejaste en él. Y esto vale tanto para Jessie como para los padres de Bonnie, que intentan acompañarla con una tablet cuando lo que necesita es compañía de verdad.
Lilypad, por su parte, ve cómo a Bonnie le hacen daño en una red social, se culpa y se tira a un camión de donaciones para salir de su vida. Al final, juguetes y tablet colaboran para montar una tarde de juegos entre Bonnie y Blaze. Ni la nostalgia ni la tecnología ganan: gana la conexión entre las dos niñas. Me parece un cierre mucho más inteligente que el típico «los juguetes de toda la vida son mejores».
Toy Story 5: las escenas post-créditos
Hay que quedarse hasta el final. A mitad de créditos, un niño solo en el patio del colegio recibe a uno de los nuevos Buzz… y después llega el escuadrón entero, uno para cada niño. Y cuando parece que ya está, aparece Zurg con un guiño directo a la mítica frase de Toy Story 2 que no os voy a reventar. Al final del todo, Lilypad y Pizza con Gafas de Sol (con voz de Bad Bunny) se marcan un rap. Ninguna adelanta secuela, pero la de Zurg me arrancó la carcajada.
¿Tiene escenas post-créditos Toy Story 5?
Sí, tiene dos: una a mitad de los créditos con los nuevos Buzz Lightyear y un cameo de Zurg, y otra al final del todo con Lilypad y Pizza con Gafas de Sol. Ninguna anticipa una secuela.
Disney, genia del marketing: ahora quiero un Buzz de los nuevos
En taquilla, Toy Story 5 ha superado los 1.000 millones de dólares en todo el mundo y se ha convertido en la entrega más taquillera de toda la saga. Que llegara a Disney+ cuando todavía seguía en algunos cines dice mucho de cómo Disney exprime cada ventana.
Pero el golpe maestro es otro. Una película que critica que los niños estén enganchados a las pantallas y defiende el juego de toda la vida… con decenas de Buzz nuevos y relucientes desfilando durante hora y media. Resultado: ha sido terminar la película y me he ido a buscar los nuevos Buzz. Sí, yo. El que acaba de escribir varios párrafos sobre consumo y tecnología. Disney sabe exactamente lo que hace, y lo hace de maravilla. ¡¡Hasta hay un Buzz robótico de 600€!!

Toy Story 5 recupera la ilusión (después de la floja Toy Story 4)
Seamos sinceros: cuando anunciaron una quinta entrega, mi primera reacción fue un «¿otra más?». Toy Story 3 había cerrado la historia de Andy de forma casi perfecta, y Toy Story 4 me pareció una película floja, de esas que existen más porque la saga da dinero que porque haya algo nuevo que contar. Daba la sensación de que estábamos ante una franquicia estirada hasta romperse.
Y Toy Story 5 me ha hecho cambiar de opinión. No porque sea perfecta, sino porque vuelve a tener algo que decir: un tema actual como el de las pantallas, un arco emocional de verdad para Jessie y esa mezcla de humor y nostalgia que hizo grande a la saga. Por primera vez en mucho tiempo he terminado una película de Toy Story con ganas de ver la siguiente, en lugar de pensar que ya tocaba dejarla descansar.
¿Merece la pena ver Toy Story 5?
Sí. No es la mejor de la saga, ni lo pretende: tiene una subtrama que no termina de encajar y deja a media pandilla en el banquillo. Pero habla de algo muy real, con humor y con corazón, y me ha hecho mirar mi propio móvil con otros ojos. Que una película de juguetes consiga eso a estas alturas ya es mucho decir.
Y si os ha dejado con ganas de más animación este año, Coyote vs. Acme juega en otra liga muy distinta, pero también tiene más mensaje del que aparenta… y su propia crítica a las grandes corporaciones, que aquí Disney se ha cuidado mucho de no hacerse a sí misma, je.
¿Cuándo se estrenó Toy Story 5 en España?
Toy Story 5 se estrenó en los cines españoles el 17 de junio de 2026, siete años después de Toy Story 4. Desde el 23 de septiembre de 2026 está disponible en Disney+.
¿La habéis visto ya en Disney+? ¿Os ha costado tanto como a mí acostumbraros al nuevo Buzz? ¿Y quién de vosotros soltó el móvil durante toda la película? Contádmelo en los comentarios.
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