Hay películas que sigues más por lo que ha pasado fuera de la pantalla que por lo que sale en ella. Coyote vs. Acme es exactamente eso. Llevaba con ganas de verla desde que la anunciaron, la vi morir, la vi resucitar, y esta vez sí: me planté en el cine antes de que la quitaran de cartelera, je.
Y os adelanto la conclusión: no es una obra maestra, pero es una película que merece la pena ver aunque solo sea por lo que representa. Os cuento por qué.
De película enterrada a estreno en cines: la polémica de Coyote vs. Acme
Para entender por qué esta película es un pequeño milagro hay que irse a 1990. Ese año, el escritor Ian Frazier publicó en The New Yorker un texto de humor escrito como si fuera una demanda real: el Coyote denunciando a Acme por venderle durante décadas productos defectuosos. Una idea tan buena que tardó más de 30 años en llegar al cine.

James Gunn consiguió venderle el proyecto a Warner en 2015, el rodaje se hizo en 2022 en Albuquerque con Will Forte, Lana Condor y John Cena, y la película estaba prevista para julio de 2023. Primero la movieron del calendario para hacerle hueco a Barbie. Y luego llegó el golpe.
En noviembre de 2023, con la película terminada y con buenas reacciones en los pases de prueba, Warner Bros. Discovery anunció que no la iba a estrenar. El motivo: prefería apuntarse una deducción fiscal de unos 30 millones de dólares. Lo mismo que ya había hecho con Batgirl. El equipo se enteró cuando ya estaba todo hecho.
La reacción fue tan bestia (cineastas cabreados, hashtags como #ReleaseCoyoteVsAcme durante semanas, el propio Eric Bauza pidiendo su estreno con la voz del Pato Lucas en los premios Annie) que Warner reculó y permitió buscar comprador. Hubo ofertas de Netflix, Amazon y Paramount, pero Warner pedía más de lo que nadie quería pagar.
Al final, en marzo de 2025, una distribuidora independiente, Ketchup Entertainment, se hizo con ella por unos 50 millones. En Estados Unidos se estrenó el 28 de agosto de 2026 y en España llegó a los cines el 18 de septiembre de 2026. Podéis ver la ficha completa en Filmaffinity.
Tres años en un cajón para una película de dibujos sobre un coyote que nunca se rinde. Si esto no es poesía, poco le falta.
Quiénes son el Coyote y el Correcaminos (por si alguien llega tarde)
Seguramente no haga falta, pero por si acaso. Wile E. Coyote y el Correcaminos son dos personajes de los Looney Tunes creados por Chuck Jones y el guionista Michael Maltese en 1949. La fórmula es tan simple como perfecta: el Coyote persigue al Correcaminos por el desierto, fracasa, y vuelve a intentarlo.

Sus armas siempre son productos de Acme, la empresa que lo fabrica todo: cohetes, patines, imanes gigantes, alpiste trucado… y que jamás funciona como debería. El Coyote no habla, se comunica con carteles, y el Correcaminos solo dice «¡Mic mic!» antes de dejarle comiendo polvo.
¿Quiénes son el Coyote y el Correcaminos?
Son dos personajes clásicos de los Looney Tunes creados por Chuck Jones y Michael Maltese en 1949. El Coyote persigue sin éxito al Correcaminos por el desierto usando productos de la empresa Acme, que siempre acaban fallando.
¿Habla el Coyote en Coyote vs. Acme?
No. Igual que en los cortos clásicos, el Coyote no dice ni una palabra en toda la película. Se expresa con gestos, miradas y sus famosos carteles.
De qué va Coyote vs. Acme (sin spoilers)
En un mundo donde dibujos y humanos conviven, el Coyote se harta. Ve en la tele el anuncio de un bufete de Albuquerque especializado en accidentes con productos Acme y contrata a Kevin Avery (Will Forte), un abogado de valla publicitaria que lleva años sin pisar un juzgado y que prefiere llegar a acuerdos antes que arriesgarse a perder.
Enfrente tienen a Buddy Crane (John Cena), el abogado estrella de Acme y viejo rival de Kevin desde Harvard. Y detrás del juicio, claro, hay bastante más que unos patines cohete defectuosos.
Un ritmo a trompicones… hasta que llega el tercio final
Seamos honestos: la película no fluye igual todo el rato. Tiene tramos muy divertidos seguidos de otros donde la historia de los humanos se atasca y se nota que el metraje pesa. Es como el propio Coyote: arranca con fuerza, se estampa contra la pared, se recompone y vuelve a correr.
Pero el último tercio compensa. Todo lo que se ha ido sembrando encaja, el tono sube, y sales del cine con esa sensación de «vale, ha merecido la pena». No es poco para una película que pudo no existir.
El Coyote se come la película (y eso que no dice ni mu)
Lo mejor de Coyote vs. Acme es, con diferencia, el propio Coyote. Sin una sola línea de diálogo transmite más que casi todo el reparto humano junto. Frustración, orgullo, tozudez, ternura… todo con una mirada o un cartel. Es la prueba de que los buenos personajes no necesitan hablar para llenar la pantalla.
El problema es que eso deja en evidencia al resto. Los personajes humanos flojean bastante, y Will Forte como Kevin Avery se me queda un poco corto: entiendo el perdedor entrañable que busca, pero a su interpretación le falta chispa para sostener los momentos en los que el Coyote no está en plano.
La excepción es John Cena. Como antagonista está muy correcto: sabe cuándo ser el tiburón corporativo imponente y cuándo reírse de sí mismo, algo que ya le vimos hacer con James Gunn en El Escuadrón Suicida y Peacemaker. No roba la película, pero cumple con nota.

Si queréis saber por qué Cena es mucho más que un musculitos, aquí repaso su carrera como actor.
Lo que Coyote vs. Acme quiere contarte
Aquí es donde la película me ha ganado. Detrás de los yunques y la dinamita hay más mensaje del que parece.
Caer, levantarse y volver a intentarlo
El primer mensaje es el más evidente y el que mejor funciona: no rendirse nunca. El Coyote lleva décadas fracasando y sigue levantándose cada mañana con el mismo objetivo. La película no lo trata como un idiota, sino como alguien admirable precisamente por eso. No en vano, el guion menciona a Sísifo, el tipo condenado a subir la misma piedra eternamente.
Y es un mensaje que se refleja en Kevin: un abogado que dejó de intentarlo por miedo a perder. A los dos los miran como a unos locos por empeñarse en algo que parece imposible. Y la película defiende que es mejor intentarlo y fracasar mil veces que no intentarlo nunca. Que tarde o temprano llega.
¿Vale todo en nombre del progreso?
El segundo mensaje es más incómodo y me ha parecido el más interesante. La película se pregunta si está justificado el sufrimiento de unos pocos, de los que no importan a nadie, si con ello avanza el resto. El clásico «no se puede hacer una tortilla sin romper unos huevos». Hasta una de las pistas de la banda sonora se titula, literalmente, A Little Pain for the Greater Good («un poco de dolor por el bien común»).
Sin entrar en spoilers: la respuesta de la película es que no. Y que hay que luchar por lo que es justo aunque nada cambie a gran escala. Las pequeñas luchas también cuentan, aunque no salgan en las noticias.
David contra Goliat (y la ironía de Warner)
Y de extra, un tercer mensaje: plantar cara a las grandes corporaciones aunque intenten taparte. Una película sobre una empresa gigante que prefiere sus números antes que a las personas… que estuvo a punto de ser enterrada por una empresa gigante que prefirió sus números. No me lo invento yo, je.
El equipo lo sabe y lo explota sin disimulo. Uno de los teasers era el Coyote con un cartel de «Happy Tax Day» y, al darle la vuelta, «Check Your Write-Offs» («revisad vuestras deducciones»). La campaña se vendió como «la película que Acme no quiere que veas». Y en los créditos, el logo del estudio de animación de Warner aparece como filial de Acme. Sutil como un yunque cayendo desde un acantilado.
Si os van este tipo de sátiras sobre empresas y sistema que no se cortan un pelo, Buena suerte, pásalo bien, no mueras juega en esa misma liga, aunque en un registro mucho más incómodo.
Animación: 3D que parece dibujado a mano
Una cosa que me sorprendió para bien: los dibujos están hechos en 3D, pero parecen 2D. Nada de ese acabado plastiquete que tanto chirrió en otras películas de este tipo.
Tiene truco. Los animadores 3D trabajaron codo con codo con artistas 2D que les dibujaban las poses y expresiones clave a mano, respetando el diseño clásico de Chuck Jones. Y algunos planos y personajes directamente se hicieron en animación tradicional. El resultado es que el Coyote parece salido de un corto de los años 50 que se ha colado en el mundo real.

Cameos: Bugs Bunny, el Pato Lucas y medio universo Looney Tunes
Para los que crecimos con los Looney Tunes, la película es un desfile de caras conocidas. Están Bugs Bunny y el Pato Lucas, que además no son un simple guiño de relleno, y a su alrededor aparecen Porky, Piolín, la Abuelita, Elmer, el Gallo Claudio o el Demonio de Tasmania, entre otros.
Y un detalle friki que me encanta: el bufete del abogado se llama Avery, Jones & Maltese, en homenaje a Tex Avery, Chuck Jones y Michael Maltese, tres nombres clave de la historia de los Looney Tunes.

¿Está al nivel de Chip y Chop o Space Jam?
Es una buena película, pero no llega al nivel de otras que mezclan animación y acción real. ¿Quién engañó a Roger Rabbit? sigue en otra liga (el propio equipo la reconoce como referencia), y Chip y Chop: Guardianes Rescatadores me pareció más redonda y más consistente en ritmo.
Con Space Jam pasa algo curioso. La primera es un clásico de mi infancia. La segunda, Space Jam: Nuevas leyendas, es el ejemplo perfecto de película que se hace para vender, no porque tenga algo que contar. De esa hablaré en un post aparte, que tiene tela. Y precisamente por eso Coyote vs. Acme tiene más mérito: tiene cosas que decir, y las dice.
El final de Coyote vs. Acme: ¿atrapa por fin al Correcaminos? (spoiler grande, clic bajo tu responsabilidad)
Lo que viene a continuación destripa el desenlace de la película. Está oculto: solo lo veréis si lo desplegáis.
Desplegar spoiler: cómo termina el juicio y qué pasa con el Correcaminos
El juicio en Albuquerque sale mal y el caso se desestima, pero Kevin destapa el Proyecto Sísifo: un programa secreto con el que Acme usaba a los dibujos como el Coyote de conejillos de indias para mejorar sus productos para humanos. El escándalo acaba en una audiencia en el Congreso en Washington.
Allí es donde la película responde a su gran pregunta. El directivo de Acme, el Gallo Claudio, admite el programa y se defiende con el argumento de siempre: a nadie le importa lo que le pase a alguien como el Coyote. Y entonces aparece el Correcaminos, que testifica por primera vez del daño que le han hecho a su perseguidor y deja claro que, a su manera, es su amigo y le echa de menos.
El Coyote tiene por fin al Correcaminos a tiro… y le perdona. En su lugar, usa la trampa que había preparado para él contra el abogado de Acme y su jefe, que acaban humillados y, más tarde, detenidos. Y la última escena devuelve todo a su sitio: el Coyote vuelve al desierto a perseguir al Correcaminos, como siempre.
Para mí es el final perfecto. El Coyote no necesita atraparlo, porque nunca fue eso lo importante. Lo importante es seguir corriendo. Y la victoria no es cambiar el mundo, sino ganar tu pequeña lucha y que alguien, por fin, diga en voz alta que tú también importas.
¿Merece la pena ver Coyote vs. Acme?
Sí. Con sus altibajos de ritmo y un reparto humano que no está a la altura de su protagonista peludo, Coyote vs. Acme es una película divertida, con corazón y con más mensaje del que esperaba. Y tiene al Coyote en su mejor versión.
Pero hay un motivo extra: id a verla para apoyar la causa. Cada entrada vendida es un mensaje a Warner y al resto de estudios de que las películas terminadas se estrenan, no se entierran por una deducción fiscal. Si nadie va, la próxima vez les saldrá más barato volver a meterlas en un cajón.
Si queréis ver la otra cara de la moneda, Toy Story 5 también tiene mensaje sobre tecnología y consumo… aunque Disney se las arregla para venderte un ejército de Buzz nuevos mientras te lo cuenta, je. Y si buscáis más animación familiar con personalidad propia este año, Minions & Monsters también me sorprendió para bien.
¿Cuándo se estrenó Coyote vs. Acme en España?
Coyote vs. Acme se estrenó en los cines españoles el 18 de septiembre de 2026, casi tres años después de que Warner Bros. Discovery decidiera no estrenarla.
¿Por qué Warner no quiso estrenar Coyote vs. Acme?
En noviembre de 2023, con la película ya terminada, Warner Bros. Discovery prefirió aplicarse una deducción fiscal de unos 30 millones de dólares en lugar de estrenarla. Tras la presión de fans y cineastas, acabó vendiéndola a Ketchup Entertainment por unos 50 millones en 2025.
¿La habéis visto ya? ¿Os ha convencido el Coyote tanto como a mí? Os leo en los comentarios.





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