Una Milla: Capítulo Uno y Dos — cuando una película se parte en dos que no se parecen en nada

Hay pelis que se venden como una sola historia y en realidad son dos películas cosidas por la mitad. Y luego está Una Milla, que hace justo lo contrario: te vende dos películas separadas, Capítulo Uno y Capítulo Dos, y resulta que es la misma historia partida en dos con un tono tan distinto entre una y otra que cuesta creer que las haya dirigido la misma persona. Spoiler: sí, es Adam Davidson en ambas. Vamos a desmenuzarlo.

¿Dónde ver Una Milla: Capítulo Uno y Dos en España?

Ambas películas están disponibles en SkyShowtime y en Movistar Plus+ Ficción Total mediante suscripción.

¿Cuántas partes tiene Una Milla?

Dos. «Una Milla: Capítulo Uno» y «Una Milla: Capítulo Dos», dirigidas ambas por Adam Davidson y con el mismo reparto principal (Ryan Phillippe, Amélie Hoeferle y C. Thomas Howell).

Aviso antes de entrar: voy a hablar de la trama de las dos películas de principio a fin, incluido cómo se resuelve todo. Si no las habéis visto y os interesa el spoiler-free, guardaos esta pestaña para después.

Una Milla: Capítulo Uno, la peli de sofá y manta que no esperabas que funcionara tan bien

Vayamos por orden. Una Milla: Capítulo Uno (One Mile: Chapter One) está producida por Republic Pictures, el sello de género de Paramount, y en España la tenéis disponible en SkyShowtime y en Movistar Plus+ Ficción Total. Con eso ya sabéis a qué tipo de producto os enfrentáis: cine de acción de presupuesto contenido, pensado para verse un domingo por la tarde sin pedirle peras al olmo.

Y aquí está lo curioso: la historia es estereotípica hasta la médula —padre ausente, hija distante, viaje por carretera que se tuerce— y aun así engancha. Es justo esa clase de peli de domingo que sabes exactamente por dónde va a ir y aun así te quedas viéndola entera.

La ambientación es América rural profunda, de esas carreteras interminables y comunidades que parecen no haber cambiado en cincuenta años. Y aquí un detalle que os va a sacar una sonrisa: el villano de la función se llama Stanley Dixon (interpretado por C. Thomas Howell), y da la casualidad de que Stanley es también la marca de termos que todo el mundo lleva ahora mismo colgada del bolso. No sé si fue intencionado, pero a mí me costó no pensar en el vasito cada vez que decían su nombre. Je.

Un padre ausente, una hija distante: la parte que de verdad funciona

La premisa central es una película de padre e hija: Danny Beckett (Ryan Phillippe) es un exmiembro de fuerzas especiales que se ha pasado la vida entera en misiones mientras su hija Alex (Amélie Hoeferle) crecía sin él. Ahora, con la excusa de un viaje por carretera para visitar universidades, intenta reconectar con ella. Y sí, ya sabéis que a mí siempre me gusta ver a un papi dando caña cuando las cosas se ponen feas, pero lo interesante de este arranque es que la acción tarda en llegar y no se echa de menos. El viaje funciona como excusa para que padre e hija se vayan descubriendo, y eso pone en contexto todo lo que viene después.

una milla capitulo uno

El desvío que los mete en problemas los lleva hasta una comunidad aislada del mundo, gente que vive al margen de todo. Y aquí es donde la película, sin ser sutil, sí que intenta darle una motivación al grupo que va más allá del «malo porque sí»: son una comunidad al borde de la extinción, y sus decisiones —por despreciables que sean— nacen de un instinto de supervivencia colectiva más que de maldad pura. C. Thomas Howell lo ha explicado en varias entrevistas promocionales: no quería jugar a Stanley Dixon como un villano tradicional, sino como alguien que antepone el bien del grupo a cualquier código moral.

¿Quién es Stanley Dixon en Una Milla?

Stanley Dixon es el líder de la comunidad aislada que secuestra a Alex en Una Milla: Capítulo Uno. No es un villano de manual: dirige a su gente desde una lógica de supervivencia del grupo, no desde la maldad gratuita, aunque eso no le impida tomar decisiones despreciables para conseguir sus objetivos.

Si os tiran estas historias de padres que aprenden a serlo sobre la marcha, Pragmata hace lo mismo en formato videojuego: un hombre que no quería hijos acaba siendo padre de una niña androide en plena Luna. A mí me hizo soltar la lagrimita.

La familia por encima de todo (y ese giro que trunca la conexión justo cuando empieza)

Si hay un valor que vertebra toda la película es este: la familia y proteger a los tuyos está por encima de cualquier otra cosa. Se nota en la frase que lanza Danny en un momento clave —algo del estilo «se han metido con el padre equivocado»— y también en uno de esos momentos de calma dentro de la tormenta, cuando Danny le cuenta a Alex una anécdota de una operación militar. No es un relleno: es la manera que tiene el guion de decirte, sin subrayarlo demasiado, que este hombre siempre ha estado luchando por proteger a alguien, aunque durante años esa persona no fuera consciente de ello.

Y lo que más me ha gustado de este primer capítulo es que, pese a las apariencias, no es la clásica historia de venganza. Es más bien un relato de cómo un padre y una hija superan juntos un desafío que ninguno de los dos esperaba. Casi se podría decir que es una película «familiar», con perdón por el eufemismo dado lo que se ve en pantalla. La cosa se trunca justo cuando padre e hija empiezan a conectar de verdad, y ahí es donde la película decide cerrar el telón de la primera parte.

Y por si os lo preguntáis: la escena final, la de la persecución y el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el que se cierra el capítulo, se nota que está coreografiada pensando en la experiencia militar del personaje. Es de lo mejor que tiene la película en el apartado de acción pura.

Y justo cuando todo parece que va a quedar bien atado… llega la segunda parte. Chan, chan, chaaaan.

Una Milla: Capítulo Dos, cuando el padre se convierte en un vengador imparable

Una Milla: Capítulo Dos arranca bien, mostrando esa vida idílica que Danny y Alex se han ganado tras los eventos del primer capítulo. El problema es que ese tramo se siente demasiado atropellado: apenas hay tiempo para asentarse en la calma antes de que todo vuelva a estallar y la trama regrese a la acción.

Y aquí está el cambio de registro que más me ha chirriado: si la primera película era una historia de padre e hija, esta segunda es más bien de hombre destroyer, protector a la fuerza. Danny va a por todo y a por todos. Hay giros de guion interesantes, pero son demasiados, y al final lo único que consiguen es dar vueltas sobre un desarrollo que, en el fondo, es bastante simple.

La sensación general es que esta segunda parte no está a la altura de la primera. La primera llamaba mucho más la atención, con esa mezcla de drama familiar y supervivencia que sí funcionaba. Esta segunda se siente forzada, como si tuviera que justificar su propia existencia a base de más acción y más vueltas de tuerca en lugar de profundidad.

Y hay tramas que se quedan directamente sin cerrar. La de los amigos de la universidad de Alex, por ejemplo, no aporta absolutamente nada al conjunto: aparece, ocupa metraje, y desaparece sin dejar huella en la historia principal.

Mi conclusión, sin paños calientes: esta segunda parte debería haber sido media hora más de la primera película, no una película entera por derecho propio. Hay contenido de sobra para un tercer acto potente dentro del mismo Capítulo Uno, pero no para sostener un largometraje completo con su propia identidad.

Veredicto: ¿una milla o una película de más?

Al final, Una Milla es un experimento curioso de cómo estirar una idea de presupuesto medio en dos productos separados, y el resultado es desigual pero no aburrido. El Capítulo Uno es una peli de domingo por la tarde que cumple de sobra: engancha, tiene corazón y sabe cuándo meter la acción y cuándo dejarla reposar. El Capítulo Dos, en cambio, se nota que es la parte que sobra, la que existe porque tocaba hacer una secuela y no porque la historia lo pidiera de verdad.

Si tenéis que elegir, quedaos con el primero sin dudarlo. Y si os animáis con los dos, id con las expectativas ajustadas para la segunda mitad. Eso sí, no creo que os podáis quedar sin ver la dos al menos por pura curiosidad y por cerrar el ciclo.

¿Las habéis visto ya las dos? ¿Os quedáis también con que la primera es muy superior, o a vosotros el Capítulo Dos os ha convencido más de lo que a mí? Contádmelo en los comentarios.

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